El hombre orquesta
Era el hombre orquesta más solicitado de la zona.
Tocaba en bodas, bautizos y sobretodo en los divorcios.
De aquellas parejas que a falta de paz le pedían a gritos,
Que hiciera sonar un sirtaki mientras se tiraban los platos...
Por la cabeza.
Era el hombre orquesta más bien cotizado de la zona.
Se lo disputaban los jefes de hoteles a medias pensiones...
Llevaba consigo un flamante piano con ropas y luces,
Que parpadeaban a tientas mientras rescataba un sirtaki...
De su cabeza.
Y las señoras...
de veintimuchos,
Le saludaban con el pañuelo
al verlo cantar.
Y el sonrojado
con tantas luces,
Se hacía el cuerdo y les ofrecía
un sirtaki más...